Agradecidos en Cristo

Domingo, 25 de marzo de 2012 Comments off

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.  Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Colosenses 3:12-16

El concepto de agradecimiento que encierra este pasaje es mucho más que un simple “gracias a Dios por…”. La Palabra relaciona agradecimiento con tomar acción de alguna manera. Según viene hablando el Apóstol Pablo a los hermanos de Colosas, el cristiano tiene una manera de ser distinguido y específicamente menciona lo necesario de no intentar impresionar con actitudes y costumbres que solo tratan con las apariencias. Entonces, comienza a hablarnos de las verdaderas características que nos identifican. Finalmente, Pablo menciona el ser agradecido todo el tiempo como algo especial que distingue a todo aquel que vive en Cristo.

Según Pablo nos enseña en 2 Corintios 5:17 y Efesios 2:1, Dios nos dio vida en Cristo y nos hace nueva criatura para capacitarnos a comenzar a vivir esa vida en Él. Requiere esfuerzo de parte de cada uno el poder vestirse como escogidos de Dios. En realidad la base de vivir como nueva criatura está en el reconocer cuál es nuestra propia identidad y la clave está en escudriñar La Palabra para disfrutar la vida eterna(Juan 5:39 y 17:3). Esto permite que podamos vivir y valorarnos los unos a los otros conforme a lo que somos y no a lo que hacemos. Solamente de esta manera podemos agradecer a Dios por su gracia y su misericordia. Sed agradecidos!

Siendo Mayordomo de Nuestra Vida en Cristo

Domingo, 18 de marzo de 2012 Comments off

Porque nosotros somos colaboradores en la labor de Dios, y ustedes son el campo de cultivo de Dios, el edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como sabio arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica sobre él. Pero cada uno tenga cuidado cómo edifica encima. Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo. Ahora bien, si sobre este fundamento alguien edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada. El fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno. Si permanece la obra de alguien que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. Si la obra de alguien es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como a través del fuego.  1 Corintios 3:9 – 15

En estos tiempos cuando el afán por crecer materialmente y alcanzar los sueños egocentristas de líderes llenos de información pero poca formación están tergiversando el propósito de la Iglesia de Cristo, es necesario meditar en las enseñanzas del Apóstol Pablo a iglesias que estaban empezando a recibir preceptos erróneos. Este pasaje nos alerta acerca de pautas claras que fueron establecidas por Jesucristo mismo y luego enseñadas por los apóstoles, los ministros somos colaboradores con el Gran Arquitecto, la Iglesia de los Santos es el edificio. El diseño esta dado por Él y nadie puede mejorarlo, ampliarlo o adaptarlo a las circunstancias. El fundamento es uno solo, Cristo, y nosotros sobredificamos encima de Él.

Según rendimos cuentas a nuestros gobiernos por las acciones que tomamos como ciudadanos de un país, así debemos rendir cuentas como buenos mayordomos por como usamos los recursos de Reino que hemos recibido de manos del Rey. Cuando consideramos la seriedad del rol que se nos ha sido asignado en el Reino de Dios y tomamos en cuenta que Él nos ha dado todo lo necesario (2 Pedro 1:3-4) en cuanto a la ejecución de ese rol, llegamos a entender la gran responsabilidad que tenemos de crecer en el conocimiento espiritual para cumplir como buenos siervos. Igualmente, tomamos consciencia de la diversidad de funciones y capacidades dentro del Cuerpo, llegando a apreciar a todos por lo que son y no por lo que hacen.

¿Por qué parece tan difícil para muchos poder seguir pautas tan sencillas como estas?

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