La paz de Dios


Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. (7) Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús. (8) Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad. (9) Lo que también habéis aprendido y recibido y oído y visto en mí, esto practicad, y el Dios de paz estará con vosotros.

Filipenses 4:6-9

En la vida cotidiana tenemos una gran diversidad de prioridades; por un lado los deseos de nuestro corazón, por otro las expectativas de nuestros seres queridos, quizás las exigencias de nuestro patrono o las demandas de tiempo y esfuerzo de la escuela o colegio. Esto sin contar que socialmente sentimos la demanda de colaborar en grupos religiosos, comunitarios o de algún tipo de ayuda social. Solo de mencionar las distintas áreas en las que concentramos nuestros esfuerzos para cumplir las expectativas llegamos a sentir la necesidad de esforzarnos y hasta cierto punto, de afanarnos. En la mayoría de los casos, esto sucede de manera inconsciente o sin proponernos estar afanados. Sin embargo, a través del Apóstol Pablo, Dios nos habla en términos absolutos “por nada estéis afanosos” dejando claro que no existe algo que amerite que aquellos que estamos esperando la transformación a la gloria de nuestro Señor Jesucristo suframos las consecuencias del afán. Es importante notar que esta declaración fue escrita por Pablo en la misma epístola conocida por el énfasis que el Apóstol puso en exhortar a sus hermanos a regocijarse en el Señor. De hecho cuando estudiamos a profundidad las cartas de Pablo en contexto con este pasaje, encontramos tres conceptos que están íntimamente relacionados; acción de gracias, paz de Dios y el gozo. El primero conlleva un cambio de actitud de nuestra parte y la decisión de vivir agradecidos de Dios por su bondad y gracia para con nosotros, y los otros dos son dimensiones del fruto del Espíritu que se van manifestando en nosotros conforme maduramos en nuestra fe.

Meditemos por un momento en un punto interesante de estas declaraciones. Según las palabras de Pablo, la alternativa de estar afanosos es la combinación de dos comportamientos; el primero es presentar nuestras peticiones a Dios con acción de gracias y el segundo es meditar en todo lo bueno, justo, agradable y digno de admiración. Ambos comportamientos nos ayudan a confiar en nuestro Dios y aumentar nuestra fe, pero sobre todo nos ayudan a concentrar nuestra atención en aquellas cosas que verdaderamente contribuyen a una vida exitosa. Recordemos que el hombre que escribió estas palabras fue uno de los escritores más prolíficos de sus tiempos, su ministerio fue responsable por una gran parte de la expansión del Cristianismo a través del imperio Romano y la influencia de su trabajo continúa vigente después de dos mil años. Así que cuando Pablo dice que pongamos en práctica lo que hemos aprendido de él, nos estamos enfrentando a un estandar bastante alto. De hecho, él también dijo; sed imitadores de mí como yo lo soy de Cristo.

Finalmente, podemos asegurar que es posible experimentar la paz de Dios en medio de las circunstancias negativas que nos puedan estar rodeando y aún en medio de la incertidumbre. Siguiendo los consejos de La Palabra podemos modificar nuestros comportamientos, aumentar nuestra fe y por ende manifestar la paz que ya Dios ha depositado en nosotros por su Espíritu. La paz de Dios no depende de las circunstancias, no puede ser comprada, ni es producida por cosas externas a nuestro ser. Por el contrario, necesitamos meditar en las bendiciones provistas por Dios, el amor incondicional de su Hijo Jesucristo, la obra del Espíritu Santo quien guía nuestras vidas a toda verdad y las consecuencias del conocimiento de Dios en nuestra vida para que esa paz se materialice para guardar nuestros corazones y nuestras mentes.

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